Una tradición en cada gota
Por: Mayra Hurtado
Con el sello de «mucho amor» y el respaldo de la tradición, la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) presentó oficialmente la marca “Doña Elisa, adobos, salsas y mucho amor”. Originaria de Puruándiro, esta empresa familiar se consolida como un referente de la gastronomía regional al obtener el prestigioso distintivo Michoacán de Origen.
Tradición en cada gota
El creador de la marca, José Gilberto Salgado Rangel, compartió que el alma de sus productos reside en su elaboración artesanal. Utilizando molinos de piedra e ingredientes 100% naturales, la marca logra preservar los sabores auténticos de la cocina mexicana. Su producto estrella, el adobo, se ha convertido en el aliado perfecto para preparar chorizo, birria, barbacoa y carne al pastor, ofreciendo una versatilidad única en la cocina.

Calidad Certificada
“Salsas Doña Elisa” no solo cuenta con el distintivo estatal, sino también con la insignia oficial Hecho en México. Estos reconocimientos son el resultado de un riguroso proceso de acreditación ante la Sedeco, que incluyó:
Registro de marca y código de barras.
Desarrollo de etiquetado profesional.
Cumplimiento de certificaciones de calidad.

Puntos de venta y expansión
Actualmente, los consumidores pueden adquirir esta variedad de sabores —que incluye salsa de habanero, chiles secos y habanero fuego— en la tienda Michoacán de Origen, ubicada en la emblemática Casona del Teatro Matamoros, en el corazón de Morelia.
Gracias al acompañamiento estratégico del Gobierno de Michoacán, la marca ya tiene la mirada puesta en el mercado internacional. Su próxima gran escala será la Expo ANTAD, la plataforma de retail más importante de América Latina, donde buscará concretar sus planes de exportación.

Variedad que enamora:
Adobos: Ideales para chorizo, birria y pastor.
Salsas: Habanero, chiles secos y la intensa «Habanero Fuego».
Complementos: Chorizo empacado al vacío.
Con proyectos como este, Michoacán demuestra que el emprendimiento local, cuando se une a la calidad y la tradición, no tiene fronteras.

