El evento contó con la presencia de figuras icónicas del deporte adaptado
Redacción: Juanita Ruiz
Entre pasos de baile, música rítmica y una energía que contagiaba a cada asistente, la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte (Cecufid) dio inicio a las actividades conmemorativas por el Día Internacional de la Mujer. Lo que comenzó como una activación física en las canchas del CDER, se transformó en una vibrante celebración de vida, resistencia y unidad.

Un escenario de paz y tejido social
El gris del cemento en las canchas de voleibol desapareció bajo una marea morada conformada por cerca de 200 personas. Esta jornada no fue solo sudor y movimiento; se alineó con las estrategias del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, reafirmando que el encuentro deportivo es una herramienta clave para sanar el tejido social en la entidad.

Voces que inspiran: De la leyenda al relevo
El evento contó con la presencia de figuras icónicas del deporte adaptado. La multimedallista paralímpica, Doramitzi González, recordó a las asistentes que el verdadero poder femenino emana del autoconocimiento:
«Una mujer que se valora, se acepta y se quiere como es, se vuelve imparable», sentenció la «sirena moreliana».
A su lado, representativa del relevo generacional, se encontró Lizbeth Ramírez, quien tras conquistar ocho medallas en la reciente Paralimpiada Nacional 2025, se sumó a este reconocimiento de la fuerza femenina en Michoacán.

El motor del cambio
El director de Cecufid, Raúl Morón Vidal, destacó que las mujeres no solo son pilares en el ámbito deportivo, sino el «eslabón más importante» y motor de cambio para las nuevas generaciones en el estado.
Por su parte, la presidenta del Congreso del Estado, Giulianna Bugarini, lanzó un llamado a la sororidad y al legado:
«Que a las generaciones que vienen atrás no les toque la vida tan complicada como nos tocó a nosotras… que sigamos todas juntas avanzando», expresó ante la comunidad deportiva.

Más que una fecha, un compromiso
El 8 de marzo en el CDER demostró que la fecha es mucho más que un recordatorio en el calendario; es el punto de convergencia de historias y metas distintas. Al bajar la intensidad de la música, el eco que quedó en el aire no fue solo el del esfuerzo físico, sino la certeza de que en Michoacán, la lucha por la igualdad avanza con paso firme.

