Pandemia deja casi sin sustento a miles de familias que viven de la obtención de resina

ECOLOGÍA Y MEDIO AMBIENTE

Para alimentarse se dedican a tareas de traspatio y comen hongos y quelites.

Información Guadalupe Becerril

Son unas 10 mil familias las que se dedican a la recolección de resina de árboles de pino de los bosques de la Región Oriente y Meseta Purépecha de Michoacán, quienes han sufrido de falta de ingresos económicos por la pandemia del COVID-19.

Rosa Isela Soto, del Ejido Mata de Pinos en Ciudad Hidalgo, expuso la delicada situación económica por la que atraviesan tras suspensión obligada de la venta de ese producto.

Expresó que desde hace 50 años, en el ejido al que pertenece, son 300 familias las que se dedican a extraer esta materia prima que anteriormente les dejaba una derrama de 4 millones de pesos sin efectos negativos para el medio ambiente. “Ahora es complicada la alimentación”.

A través de una video conferencia, Olga Leticia Enríquez, de la Comunidad de Cherán, expuso que para evitar quedarse sin alimentos, se han dedicado a cultivar sus alimentos en tareas de traspatio, además de comer hongos y quelites propios de la temporada de lluvias.

Ante tal panorama, plantearon la necesidad de buscar apoyos con autoridades del ámbito estatal y federal e iniciativa privada, que les permita mejorar las condiciones de quienes viven en los bosques a través de la puesta en marcha de diversos proyectos productivos

El valor de la producción anual de resina alcanza los 600 millones de pesos.