La violinista Shari Mason será la solista invitada de la OCBA

CULTURA

 Domingo 3 de febrero a las 17:oo horas en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes

 

Nota: Redacción

 

La Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA) iniciará su temporada 2019 con un concierto formado por las obras Sospiri, op. 70, de Edward Elgar; Serenata para violín, arpa y percusión, de Leonard Bernstein, y Ballet Carmen, para cuerdas y percusión, de Rodion Shchedrin.

Esta primera sesión del año será dirigida por el titular de la orquesta, el maestro José Luis Castillo, con la participación como solista invitada de la violinista mexicana Shari Mason, actual concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Tendrá lugar el domingo 3 de febrero a las 17:00 en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Shari Mason es una destacada violinista egresada de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, con maestría de la Universidad de Indiana; fue premiada como la mejor intérprete de violín en 1993 en el Concurso Hermilo Novelo y en el certamen de solistas de la Filarmónica de la UNAM en 2003. Es invitada frecuente de otras orquestas, como la Sinfónica de Yucatán.

Por su calidad y excelencia, el titular de la OCBA le ha pedido participar en la Serenata para violín, arpa y percusión, de Bernstein, una obra escrita en 1954 a partir de El banquete o El simposio, de Platón, un diálogo compuesto por intervenciones de varios personajes que estudian el amor desde diferentes puntos de vista.

Los siete personajes que inspiraron los cinco movimientos de la obra de Bernstein son: Fedro y Pausanias(lento y allegro); Aristófanes (allegretto); Erixímaco (presto); Agatón (adagio) y Sócrates y Alcibiades (molto tenuto y allegro molto vivace).

Su estreno se llevó a cabo el 12 de septiembre de 1954 en La Fenice de Venecia, con la Orquesta Filarmónica de Israel y el violinista Isaac Stern, bajo la dirección del propio compositor estadounidense.

“Para mí –dijo la violinista Shari Mason— es un honor ser invitada a toda orquesta, pero lo es mucho más cuando se trata de una orquesta del INBAL, institución en la que trabajo como violinista de la OSN. Llevo 10 años de no tocar con la OCBA, por eso estoy muy entusiasmada de estar con ellos, en especial con el maestro Castillo y con una obra de Bernstein. No podía ser mejor, es una excelente ocasión para mí”.

Se trata, comentó, de una obra muy compleja, empezando por su concepción a partir de uno de los Diálogosde Platón. En términos generales, es una obra que habla del amor, y el amor es complicado en toda la extensión de la palabra. Eso lo refleja la obra a la perfección.

“Las partes líricas son hermosas y complejas, trágicas y sofocantes. El compositor hizo un trabajo maravilloso al plasmar en la partitura su interpretación de ese encuentro de filósofos, entre ellos Aristófanes y Sócrates, quienes tienen una gran influencia en la música y los músicos”.

Curiosamente, explicó Mason, hay especialistas que consideran esta obra como un retrato del propio Bernstein, pues sus cinco movimientos describen la propia personalidad del compositor: el primero es grandioso; el segundo, infantil; el tercero, más juguetón y exuberante; el cuarto, un movimiento calmado y tierno, con una cadencia que tiene una gran fuerza y es la parte en la que el propio compositor llega a fortesmuy apasionados. El último movimiento empieza trágico, pero termina muy alegre y optimista, más bienjazzeado.

La violinista, quién próximamente estará como solista invitada con la Sinfónica de Yucatán, aseguró que se trata de una obra para violín (y otros instrumentos invitados), pero más que nada, es una obra para orquesta de cámara, sumamente exigente y muy difícil.

“Yo toqué violín primero y violín segundo, pero esta es la primera vez que la haga como solista, y me parece que es un reto por su alto grado de complejidad, un reto para toda la orquesta. Una obra perfecta para la OCBA, y aún a tiempo para seguir celebrando los cien años del nacimiento de Leonard Bernstein (2018)”.

Más aún, subrayó que la Serenata para violín, arpa y percusión, de Leonard Bernstein, es fundamental en el repertorio de cámara y cada vez se convierte más en un ícono dentro del repertorio para violín. En México no se programa mucho, pero en Estados Unidos es muy popular y en 2018 se programó mucho a nivel mundial: es todo un concierto para violín, concluyó.