Un 80% de menores tienen miedo de que algún familiar enferme o muera de Covid-19

SALUD

La psicoanalista, Alicia Murgía Ortiz, hizo énfasis en urgencia de escuchar a nuestros niños, niñas y adolescentes pues son los protagonistas de la pandemia.

Información Yesenia Magaña

Especialistas en el desarrollo de la niñez, advirtieron de los sentimientos de desesperanza y frustración que sienten los menores de 12 a 14 años por el confinamiento originado por el Covid-19. Sus resultados fueron publicados en un estudio sobre infancias encerradas en el que participó el Sistema DIF Estatal.

Una de las participantes, la psicoanalista, Alicia Murgía Ortiz, quien se especializa en dificultades en el aprendizaje y trabajo infantil, expresó que 8 de cada 10 menores expresaron tener miedo de que alguien de su familia se enferme o muera por el virus. En segundo término se sienten aburridos por el encierro y por último les angustia situaciones como la falta de empleo y la violencia.

“Me parece muy importante atender de manera urgente a este sector de la población, son los pequeños los que enfrentan estos sentimientos de frustración y falta de esperanza y deben recibir atención psicológica, el reto debe estar puesto en fortalecer la salud mental”, afirmó.

La especialista hizo énfasis en urgencia de escuchar a nuestros niños, niñas y adolescentes pues son los protagonistas de la pandemia, “de un momento a otro vieron truncada la posibilidad de asistir a la escuela, que para muchos era el lugar más seguro, además de ver también afectado su desarrollo social y con ello su participación dentro de un grupo social y su sentido de pertenencia, además de que se agudizó la problemática de violencia familiar”.

Expresó que al ser entrevistados, refirieron sensaciones de nerviosismo, irritación, dificultad para conciliar el sueño, ansiedad, así como fantasías negativas recurrentes y miedo de lo que pueda ocurrirles a ellos o a un familiar, aliviar su salud mental, dijo depende del acompañamiento familiar y la ayuda psicológica que puedan recibir.

Finalmente, agregó que el panorama no es del todo negativo, “hay hogares en donde al estar obligados a permanecer en casa han tenido una convivencia que antes por el ritmo de vida propio de los integrantes era difícil o prácticamente inexistente, los padres han tenido la oportunidad de estar más cercanos a sus hijos y atender sus necesidades con mayor facilidad”.