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Vaquita Marina, al borde de la extinción, quedan 30 ejemplares

Ecología y Medioambiente

Se gastaron 1.4 mdp diarios en su protección; La mitad de la población protegida se perdió en menos de un año.


Redacción

Los Cabos Baja California.- La vaquita marina sigue muriendo en el Alto Golfo de California, al grado que hoy su población se ubica en alrededor de 30 ejemplares, la mitad de los 60 reportados apenas en mayo de 2016, a pesar de que, en los últimos dos años, el Gobierno de México gastó más de 1.4 millones de pesos al día para "protegerla".

La nueva estimación de abundancia de esta especie exclusiva de México, misma que que se hará pública en los próximos días, fue presentada en la reunión del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), realizada el pasado mes de diciembre en San Diego, California.

La cifra de alrededor de 30 ejemplares con vida, es resultado de la más reciente evaluación de los resultados obtenidos durante la llamada #ExpediciónVaquita2015, en la que se documentó un descenso de su población promedio anual de 34 por ciento.

El crucero México-Estados Unidos realizado a bordo del buque de investigación Ocean Starr, entre el 28 de septiembre y el 3 de diciembre de 2015, desarrolló un estudio sobre la presencia de vaquita marina con la ayuda de hidrófonos y binoculares de alta potencia, luego de la prohibición por dos años en el uso de redes de enmalle en su área de refugio en el Alto Golfo de California o Mar de Cortés.
Los resultados del Programa de Monitoreo Acústico arrojaron como resultado la existencia de 60 vaquitas, en contraste con los 567 ejemplares reportados en 1997, los 245 individuos en 2008 y las 97 vaquitas calculadas a mediados de 2014.

La estimación de alrededor de 60 ejemplares incluía el período comprendido entre el verano de 2014 y el verano de 2015, por lo que la proyección del CIRVA de diciembre de 2016, coloca ahora a la vaquita con una población de únicamente 30 individuos.

¿Cómo se invirtió para proteger a la especie?

Entre 2015 y 2016, (730 días) se invirtieron recursos económicos por más de mil 69 millones de pesos en la compra de lanchas rápidas interceptoras, drones de última generación y pago de compensaciones.

En dos años, dos mil 699 pescadores, permisionarios e integrantes de la cadena productiva del Puerto de San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara, Sonora, que vieron afectadas sus actividades de captura de camarón, tiburón y escama, por la veda en el uso de redes de enmalle, recibieron mil 50 millones de pesos.

Mientras que los tres drones con cámaras de alta resolución y visión nocturna, adquiridos con recursos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para vigilar día y noche el área de refugio de la vaquita marina, tuvieron un costo de 62.5 millones de pesos, pagados a la empresa Arcturus UAV ubicada en California, Estados Unidos.

Asimismo, la Secretaría de Marina (Semar) recibió de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dos lanchas rápidas tipo Defender FC-33, con un precio aproximado de 6.5 millones de pesos para realizar las labores de patrullaje en el Alto Golfo de California.

Pesca ilegal, su mayor amenaza

Tan sólo en marzo del año pasado, la Profepa encontró tres vaquitas marinas muertas muy cerca del Puerto de San Felipe, Baja California.

El diagnóstico de expertos fue que los ejemplares, -una hembra y dos machos-, perecieron atrapados en redes de pesca, ya que en los cadáveres se observaron escoriaciones y laceraciones provocadas por cuerdas o hilos.

La extinción de la vaquita marina va muy ligada al aumento en la captura ilegal de pez Totoaba en el Alto Golfo de California, también en peligro de extinción, del que se extraen sus buches o vejigas natatorias, que en China alcanzan precios de hasta un millón de pesos por pieza, que la convierten en un producto más cotizado que la cocaína, por lo que su comercialización es controlada por el crimen organizado.

En las redes de enmalle colocadas por los pescadores para atrapar a la Totoaba, que llega a medir hasta dos metros de largo, caen también las vaquitas marinas, que, al no poder subir a la superficie a respirar, mueren asfixiadas.

Las vejigas natatorias de Totoaba, que sirven para regular la flotación de los peces, son consideradas como un alimento afrodisíaco que se prepara en una sopa conocida como “Seen Kow”, pero también representa un símbolo de riqueza y poder entre los chinos de clase alta.

A finales del año pasado, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) logró en 21 días, el retiro de 103 “redes fantasma” en el Alto Golfo de California, que representaban un riesgo potencial para la vaquita marina.

Las “redes fantasma” son aparejos de pesca abandonados o perdidos en el mar que pueden flotar durante meses o años y que continúan atrapando ejemplares de vida silvestre en los océanos del mundo y que afectan también los ecosistemas, impactan el fondo marino y representan un riesgo para la navegación.

El Centro para la Diversidad Biológica (CBD, por sus siglas en inglés) con sede en Estados Unidos, amagó con demandar al gobierno norteamericano con el fin de obligarlo a sancionar a México por la pesca ilegal de pez Totoaba que tiene al borde de la extinción a la vaquita marina.

De acuerdo con Sarah Uhlemann, directora del programa internacional del CBD, las vaquitas se están muriendo y el gobierno mexicano está ignorando "ociosamente" esta tragedia.

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