Majestuoso; comienza el Festival de Música de Morelia

Música

La Orquesta Filarmónica de Jalisco nos hizo dar diversos saltos en ritmos, estilos y atmósferas musicales en el magno concierto inaugural de este evento.


Por Diego Mendoza

Morelia, Michoacán.- Una vez al año, durante dos semanas, Morelia se convierte en un gran foro para toda tipo de música gracias al Festival Miguel Bernal Jiménez, este año, sólo con estar presente en concierto inaugural, ha quedado claro que la edición vigésimo novena no decepcionará a los melómanos de la capital michoacana, México, y en general, de todos los rincones de donde llegan los fanáticos.

Ante un Teatro Morelos que desde temprana hora comenzó a hacer fila para la entrada, la Orquesta Filarmónica de Jalisco deleitó a los asistentes con diversos estilos, ritmos y atmósferas musicales.

Comandados por su carismático director Marco Parisotto, los violines, flautas, cornos, contrabajos, percusiones, trompetas y demás instrumentos hicieron juntos auténtico arte.

El director titular de la Orquésta Filarmónica de Jalisco, Marco Parisotto  

Para los que tuvimos el gusto de estar trabajado la noche de ayer, simplemente fue como desempeñarse durante casi dos horas y media con un “soundtrack” que paso de las más épicas y estruendosas melodías, hasta las más simpáticas tonadas, dignas, al menos desde el inexperto punto de vista del autor de este artículo, de una película animada de la época dorada.

Primero fueron abruptos y diversos saltos de “Hary Janos: Suite”, del músico hungaro Zoltán Kodál (1882-1967) los cuales en un principio fueron suaves, utilizados en el lenguaje audiovisual para evocar paraísos, de ahí pasamos a algo más intenso, semejante a lo que se usa para ambientar una discusión, y de forma inesperada comenzaron unas cuantas campanadas que emanan los mundos maravillosos de cuentos y hadas.

¡Tras bambalinas!

El “Concierto No. 1 para piano” de Franz Liszt (Imperio austríaco 1811-1886) fue el que quizá se quedó en la memoria de todos, no siempre se ve a una niña de 15 años luciéndose frente a una Orquesta de más de 50 personas.

La joven estrella de la noche se llama Daniela Liebman, prodigiosa solista quien estudia el piano desde los cinco años, ganadora de diversos concursos internacionales, misma que con singular y honesto agrado recibió cada uno de los halagos.

Los silencios inesperados estuvieron perfectamente establecidos para dejar lucir el piano, instrumento que rara vez puede sobresalir en medio de las cuerdas y percusiones.

La estrella de la noche Daniela Liebman

El poder también fue evidente en las manos de esta adolescente, al auditorio entero le quedó claro que el piano puede ser tan discreto como protagónico en solitario o con una orquesta.

Ante casi mil 500 asistentes rendidos por su encanto, Daniela también regaló la Balada Mexicana, de Manuel M. Ponce (1882-1948).

Ángulos escondidos

Luego de regresar a bambalinas para refrescarse un poco, el director Parisotto, con la misma energía y felicidad de principio a fin, marcó el inicio a las “Danzas húngaras” de Johannes Brahms (1833-1897), composición cuyos 40 minutos apenas si se sintieron, pues como todo aquello que disfruta, ver a esta Orquesta tocar más con casualidad que con la rigidez habitual, hacía que uno se fusionara con los instrumentos, no importaba ser conocedor o no, después de todo, y a titulo personal, sostengo que cualquier individuo con alma es capaz de amar, soñar, reír y llorar a través de la música.

Cuando la excelsitud ya parecía suficiente, los hombres y mujeres de esmoquin y vestido interpretaron “El mandarín maravilloso” de Béla Bartók (Imperio Austrohúngaro 1881 - 1945) cuyo estilo emanó suspenso, intriga y tensión.

Concentración

Cuando todos pensaban que era el fin, los músicos cerraron el espectáculo con un sabor muy jalisciense, no podía ser otra canción que “Guadalajara, Guadalajara”, misma que fue acompañada con las palmadas de algunos que ya estaban en los pasillos, sorprendidos por este último regalo.

Para el que suscribe, son este tipo de noches las que hacen valer cada minuto de esfuerzo, las que reconfortan el espíritu y las que reivindican el servicio del periodismo hacia el arte, se invita a las audiencias y los curiosos a despojarse de todo estereotipo, en el festival habrá música clásica e innovadora, de etiqueta y 100% casual, en las calles y los auditorios, la oportunidad perfecta para hacer de Morelia, una auténtica capital musical, para hacer de nuestro estado un escenario monumental.

¡Simplemente imperdible!

La satisfacción final