Claroscuro; Javier Marín regresa a casa

Arte

Uruapan tiene la dicha de recibir por primera vez una exposición de gran tamaño del artista michoacano.


Por Diego Mendoza

 

Uruapan, Michoacán.- Pocas son las palabras que se pueden usar para describir la gratitud, emoción y felicidad que los uruapenses sintieron la noche de ayer, cuando se inauguró la explosión “Claroscuro”, del escultor michoacano Javier Marín.

Nuevamente la Fabrica de San Pedro fue el recinto adecuado para dar acogida a aquellas figuras humanas que con sus diversas posturas, expresiones y emociones invitaban a muchos a suponer qué es lo que hay detrás de cada obra de arte.

En punto de las 19:00 horas se rompió el listón inaugural, y en cuestión de minutos la sala de exposición estaba llena, no hubo distinción, gente de todos los estratos, edades y gustos miraba fascinada la obra de este uruapense que por primera vez hacía una exposición de este tamaño en su tierra natal.

A cada persona que se acercaba Javier le atenida, lo ha dicho en varias en ocasiones, no le gusta el artista que se siente superior al espectador, sus esculturas no buscan decir nada concreto, es la gente la que dará el significado a cada una de ellas.

Había “bucles” de bronce dispuestos en el piso; “El Blanco”, una obra conformada por pedasería de viejas esculturas se encontraba al fondo, imposible no entrar y maravillarse con esta monumental cascada de arte (literalmente); “Años”, un conjunto de mosaicos cuyo acomodo en la pared resultó perfecto, invitaba a acercarse y apreciar cada detalle, a pesar de ser pequeña en comparación de otros, la elegancia era hipnotizante; no pudo faltar “hombre y mujer”, una de las más clásicas y emblemáticas de la colección, 2 cuerpos en medio de un marco de acero que flotan gracias a hilos de metal.

Javier muestra una patente en su arte, el cuerpo humano como algo dignificado, él no comparte la idea de que el humano es débil, podrá ser frágil, podrá destruirse, pero necesariamente se ha reconstruido, más fortalecido, más digno, he ahí la justificación de por qué gusta hacer muchas de sus esculturas en partes, dejando visibles las uniones, evidenciando las huellas del trabajo, no tratando de tapar las imperfecciones, la humanidad es bella, no tiene que ser divina, así lo sostiene.

En Uruapan la noche fue de fiesta, a la par del Festival de las Velas, el barro, la resina y el bronce que integraban las piezas en exhibición invitaban a sumergirse en la historia y tradiciones que la Perla del Cupatitzio puede ofrecer, un emblemático edificio nuevamente vuelve a ser hogar del arte por otro par de meses, y desde este primer día, en definitiva las expectativas se podrán superar.

En gratitud por el recibimiento, Javier sorprendió al público con la rifa de un libro muy especial, de un tiraje de apenas 50 copias que un afortunado se llevó a casa, la emoción fue tal que de repente se rifó un segundo libro, y los aplausos dieron hasta para un tercero.

“Claroscuro” estará en exhibición hasta enero próximo, será pública y gratuita, una oportunidad para apreciar el talento de los propios de casa, el momento ideal para que de una vez por todos, los uruapenses constituyan a este inmueble como un hogar para el arte, un centro cultural de primer nivel.

Para el que suscribe, sólo queda decir una cosa “imperdible”.

Imagen tomada el día previo a la inauguración

"Años", obra compuesta por un conjunto de mosaicos. 

"Siete" 

"Hombre y Mujer" 

"El Blanco", pedazería de años de trabajo.